Historia de México
1300s: Los Aztecas fundan Tenochtitlan, que se
convertiría en la ciudad de México
1521: Hernán Cortés conquista al
imperio Azteca
1810: Miguel Hidalgo y Costilla declara la independencia
de España
1910: La Revolución Mexicana quita del poder
al dictador Porfirio Díaz
1929: Comienza la vida institucional, después
de la revolución.
1968: Olimpiadas en la Ciudad de México,
represión del movimiento estudiantil
1994: Levantamiento armado del Ejercito Zapatista
de Liberación Nacional
2000: Por primera vez en la historia un partido
diferente al PRI gana la presidencia
Época Prehispánica
Las primeras noticias de actividades humanas corresponden a la cultura
de la piedra, representada por el "hombre de Tepexpan",
cuyos restos se remontan hacia -9000.
Hacia -5000 surgieron las primeras economías agrícolas,
que constituyeron el conjunto de las llamadas "culturas medias",
precedentes de las "civilizaciones clásicas", en
que existen ya organizaciones sociales y políticas y construcciones
monumentales. La más importante de tales civilizaciones debió
de ser la cultura olmeca, desarrollada entre los s. -III y -I en
la zona del golfo de México. Las culturas posteriores
fueron, según parece, prolongaciones más o menos
transformadas de aquélla, destacando principalmente la
civilización maya, en la zona ístmica, consolidada
plenamente en el s. IV; la civilización de Teotihuacán,
en el centro; la de Oaxaca, en el área homónima,
y la de El Tajín, en el golfo de México. En todas
esas culturas aparecen rasgos comunes: esculturas, cronologías,
ciudades de planta regular y construcciones monumentales.
En el s. IX llegaron al centro de México los toltecas que,
tras asimilar los rasgos de las civilizaciones anteriores, fundaron
Tula, centro cultural durante los s. IX-X, destruida en 1168 tras
la penetración de tribus del N.
En los s. XIII-XIV, aparecieron un conjunto de ciudades-Estado
(Texcoco, Chalco, Colhuacan y Azcapotzalco) en continuas guerras
intestinas, hasta que a principios del s. XIV tuvo lugar la irrupción
de la tribu mexica o azteca, que aglutinó todo el centro
de México, y estableció en 1325 la capital en México-Tenochtitlan,
convertida en el gran centro comercial y cultural de un conjunto
confederado de ciudades autónomas, aunque tributarias del
poder central azteca.
La Conquista
Esta hegemonía, forjadora de resentimientos en pueblos
tales como los totonacas y los tlaxcaltecas, habría de
facilitar la rápida conquista por los españoles,
iniciada por Hernán Cortés en 1519 con una expedición
de 11 naves y 600 hombres, la cual había partido de Cuba
sin la autorización del gobernador Diego Velázquez.
Cortés fundó Veracruz, marchó sobre la capital
azteca, reforzado con la alianza totonaca y tlaxcalteca, entró
en noviembre de aquel año en Tenochtitlan e hizo prisionero
al emperador Moctezuma con el pretexto de una entrevista.
Sin embargo, Cortés hubo de acudir a Veracruz, donde derrotó
a las tropas de P. de Narváez, enviado por Diego Velázquez;
y en su ausencia, P. de Alvarado, que mandaba la guarnición
española en la capital azteca, temiendo una rebelión,
irrumpió por sorpresa en un templo y acuchilló a
muchos nobles aztecas desarmados que celebraban una fiesta.
Moctezuma fue sustituido por Cuitláhuac y Cuauhtémoc,
y los españoles, cercados por los aztecas en Tenochtitlan,
se vieron obligados a huir dejando atrás a numerosos muertos
y prisioneros en la llamada "Noche Triste" (1520).
Sin embargo, vencieron a sus perseguidores en Otumba y consiguieron
hallar refugio en Tlaxcala, donde se reorganizaron para conquistar
definitivamente Tenochtitlan en 1521, iniciándose la rápida
destrucción del imperio azteca.
En 1522 Cortés fue nombrado gobernador y capitán
general, y en 1528 se creó la Audiencia, órgano
de gobernación supremo hasta la formación del Virreinato
de Nueva España en 1535. El primer virrey, Antonio de Mendoza
(1535-50), hubo de soportar la presión de los encomenderos,
reticentes a cualquier medida que suavizase las ominosas condiciones
de vida de los indios.
Época Colonial
La dureza del trabajo y las enfermedades diezmaron la población
amerindia durante los s. XVI y XVII, hasta el punto de que la
población autóctona (estimada según algunos
en 25 millones) se redujo a 1 millón en 1605. De hecho,
los colonizadores españoles fueron convirtiéndose
en propietarios de todas las riquezas, se establecieron en las
áreas costeras y emprendieron una intensa explotación
de las materias primas, resultado de lo cual fue el incremento
de las actividades comerciales con la metrópoli.
Aparte los metales preciosos, se exportaban maderas, lanas y
productos exóticos, canalizados fundamentalmente a través
del puerto de Veracruz, convertido desde 1563 en el centro más
importante del territorio.
Tras la crisis de los s. XVI-XVII, en el s. XVIII se produjo
una recuperación, al estabilizarse la población
(5,5 millones de hab. en 1800), aumentar la producción
de los centros mineros y extenderse la agricultura en perjuicio
de la ganadería.
Por otra parte, con la liberalización del comercio en
1789, finalizó el privilegio de Veracruz y Acapulco, y
llegó el estímulo comercial a nuevas áreas.
Sin embargo, la nueva prosperidad quedó socialmente limitada
al funcionariado de origen español y a la aristocracia
criolla, propietarios de grandes latifundios, quedando excluidas
las clases medias criollas y las populares (indios, mestizos y
mulatos)
La Independencia
Precisamente a partir de la actitud social de esas clases medias
empobrecidas prendió la perspectiva revolucionaria, al
asimilar las ideas surgidas de la Revolución francesa.
Aprovechando los problemas existentes en España como resultado
de una larga crisis de decadencia complicada con la invasión
napoleónica en 1808, el cura Miguel Hidalgo, párroco
de Dolores, encabezó en 1810 la primera sublevación,
pero fue derrotado y ajusticiado en 1811.
No tardó en producirse un nuevo rebrote. En 1814 el cura
Morelos y López Rayón dirigieron un nuevo movimiento
independentista que reunió un Congreso en Apatzingán
y proclamó una Constitución (1814), aunque en 1815
las tropas de Morelos fueron derrotadas por Iturbide.
La lucha continuó en forma de guerrillas (Mina, Guerrero),
hasta que en 1821 la aristocracia criolla, interesada ahora en
la perspectiva independentista a causa de la hegemonía
liberal existente en España, pactó con Guerrero
y patrocinó el Plan de Iguala, que estableció un
Gobierno monárquico independiente, nombrándose por
el Tratado de Córdoba (1821) una Junta Provisional Gubernativa.
En 1823 el general Santa Anna dio un golpe de Estado y proclamó
la República, elaborándose una Constitución
federal en 1824, en el contexto de la cual tuvo lugar el enfrentamiento
entre liberales (federalistas apoyados en las clases medias) y
conservadores (centralistas apoyados en las clases privilegiadas
y el alto clero).
La guerra con E.U.A. y la intervención francesa
Esta escisión fue aprovechada por EE.UU. para anexionarse
Texas en 1845, lo que dio lugar a una guerra entre ambos países,
que finalizó con el Tratado de Guadalupe-Hidalgo (1848),
por el que México renunciaba además a la Alta California,
Nuevo México y parte de Arizona, a cambio de 18 millones
de pesos.
En la lucha contra la hegemonía conservadora, los liberales
proclamaron el Plan de Ayutla (1855), derribaron el Gobierno de
Santa Anna e impusieron una serie de leyes progresistas, profundizadas
más tarde por Benito Juárez, líder liberal
y populista, cuyo programa político contenía profundas
reformas sociales.
El ascenso al poder de los liberales en 1860 motivó un
llamamiento de los conservadores para una intervención
exterior, y Gran Bretaña, España y Francia enviaron
tropas con el pretexto del cobro de deudas.
De las tropas foráneas, sólo las francesas sintieron
la tentación de permanecer en México, y tras derrocar
a los liberales promovieron el nombramiento del emperador Maximiliano
(1864). Sin embargo, la insurrección popular dirigida por
Juárez derrocó a la frágil monarquía
y Maximiliano fue fusilado en 1867.
Época postrevolucionaria
Obregón gobernó con el apoyo de los sindicatos obreros
hasta 1924, en que fue elegido presidente Plutarco Elías
Calles, quien desarrolló una política especialmente
dura contra el poder eclesiástico, con un programa de reformas
que seguirían sus sucesores.
En 1934, la elección de Lázaro Cárdenas
significó en cierto sentido una vuelta a la inspiración
original de la revolución mexicana (reforma agraria, nacionalización
de las empresas petroleras), y México acogió a miles
de exiliados españoles tras la derrota de la República
en la guerra civil de 1936-39.
En 1946 el Partido de la Revolución Mexicana se convirtió
en Partido Revolucionario Institucional (PRI), organización
que de hecho gobernaba México desde 1929, funcionando prácticamente
como partido único, sin que ello supusiera la prohibición
de otros partidos políticos.
Época Actual
El final del Gobierno de Cárdenas coincidió con
el inicio de la II Guerra Mundial (1940), durante la cual afluyeron
al país grandes inversiones de capital, por lo que la presidencia
de Manuel Ávila Camacho (1940-46) fue de gran desarrollo
económico, de moderada aplicación de la reforma
agraria, iniciada por su antecesor, y de política exterior
antiimperialista.
La misma línea aproximadamente siguieron sus sucesores,
Miguel Alemán (1946-52), Adolfo Ruiz Cortines (1952-58)
y Adolfo López Mateos (1958-64). Con Gustavo Díaz
Ordaz (1964-70) la fracción conservadora recuperó
momentáneamente el poder.
En 1970 el consenso popular favoreció el triunfo de Luis
Echeverría, el cual nacionalizó el sector minero
y estrechó sus relaciones con Cuba. En 1976 venció
José López Portillo, que mantuvo una política
exterior de tendencia neutralista. Le sucedieron Miguel de la
Madrid (1982-88) y Carlos Salinas de Gortari (1988-94).
En enero de 1994 entró en vigor el Tratado de Libre Comercio,
área común de libre cambio entre México,
EE.UU. y Canadá, al mismo tiempo que estallaba un revuelta
indigenista en el estado de Chiapas. El ambiente político
se enrareció con los asesinatos del candidato a la presidencia
por el PRI, Luis Donaldo Colosio, y del secretario general de
este partido, José Francisco Ruiz Massieu.
Ernesto Zedillo fue elegido presidente en agosto de 1994. La
especulación financiera y las fugas de capitales forzaron
en el mes de diciembre una devaluación del peso de más
del 50 %, y un programa económico de emergencia para reducir
el gasto público y el déficit de la balanza comercial.
En las elecciones legislativas celebradas en julio de 1997 el
Partido Revolucionario Institucional (PRI) sufrió un duro
revés al perder la mayoría, lo que supuso la pérdida
del control de la Cámara de Diputados. El éxito
espectacular del Partido de la Revolución Democrática
(PRD) hizo que su líder, Cuauhtémoc Cárdenas,
obtuviera el gobierno de la Ciudad de México, lo que le
convirtió en el segundo mandatario político del
país. Este revés tuvo su culminación cuando
en Julio de 2000 un candidato de un partido distinto al PRI, Vicente
Fox, del derechista Partido Acción Nacional, obtuvo el
triunfo al gobierno de la república, mientras que el PRD
mantuvo su posición en la capital.
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